

...Una esquinita del océano donde mis pensamientos viajan en barcos de palabras...


"No hay que tener vergüenza y decir las cosas bonitas porque bastante feo está ya el mundo para estropearlo nosotros; porque ser amable no cuesta dinero... Yo toda mi vida he estado fregando escaleras, terrazas y todo, y sé que lo blando gana a lo duro, pues yo no he visto mancha por muy dura que fuera que no salga con el agua. Hay tanta gente sola en el mundo... como mi hijo, muriéndose por falta de cariño, tanta gente que necesita un beso nada más... porque los besos son blanditos como el agua y quitan muy bien las manchas de la soledad, por muy duras que sean. Con lo bonito que es ayudar a las personas..."

Vale. Lo reconozco. No se distingue con claridad, pero la informática y yo estamos enfadados. Bueno, más bien yo con ella. ¿o es ella conmigo por mi ineficacia?) Anyway... a lo que iba. Acabo de ver que han cambiado la fecha del concierto de Maldita Nerea. No será el sábado 26, sino el jueves 24. Cosa que realmente me es indiferente, pienso ir como sea.


El viaje había sido tranquilo, demasiado tranquilo, y demasiado tiempo para pensar. Eso era justamente lo que menos deseaba en aquellos momentos. Así que opté por intentar dormir para agotar más rápido aquellas horas inertes. Pero fue imposible, pues cada vez que cerraba los ojos volvía a ver aquel instante que se había grabado a fuego en mi mente. Era imposible no pensar, si cada dos segundos tenía el recuerdo martilleándome para que lo hiciera. Decidía mirar por la ventana, y era en los momentos de inactividad en los que volvía a insistir su presencia.
Creo que es por lo que me fui. No soportaba la presencia continua de su recuerdo en cualquier esquina de la ciudad. Pareciera que en cualquier calle estuviera a punto de aparecer, sorprenderme como muchas veces atrás así lo hiciera y camelarme con su sonrisa picarona esos dulces ojos llenos de ternura a los que jamás hubiera podido negarle algo. Me perdía. De nuevo pensando…
Decido salir de la habitación. Vuelvo a ser alquilada, pero esta vez solo me pertenece una habitación con un pequeño cuarto de baño, nada del piso compartido de antes. No es lo mejor que puedo encontrar, pero hasta que tenga los planes bien claros, aquí me quedo; me gustan sus atardeceres. Quiero acomodarme a la nueva ciudad. Pedir el cambio de destino no me vendría mal, aunque soy consciente de lo mucho que me cuesta hacerme a situaciones nuevas. Pero de todas formas, después de su partida, muchas cosas volvían a ser nuevas, así que ¿por qué no intentarlo todo de una vez? Muchas cosas son diferentes a lo que ya estaba acostumbrada, pero si lo pensamos, todas las ciudades son en base iguales, lo que cambian son las personas, y por ahora, aparte de mi casera (que por cierto, es bastante simpática) no conozco a nadie más por aquí, así que no me preocupo de ello. En estas calles hace más frío que en las antiguas, tendré que dejar más a mano la ropa de abrigo. No es bueno tener el cuerpo frío, a mi me basta por ahora con tener frío el corazón. Mejor el frío, otro pequeño cambio.
Al final los pequeños cambios cuentan más que los grandes. Así queda menos sitio para decir aquella famosa (y tanto odiada por mi) frase de “esto me recuerda a…” No, ya no más recuerdos, quedáis todos desterrados a aquel oscuro rincón donde no pienso dejar a mi consciente entrar. El subconsciente, amo y señor de los sueños, ya era más difícil de domesticar, pero era otro tema y estaba dispuesta a conseguir también su docilidad, a fuerza de empeño, y a mí, en cabezota, pocos me ganan.
Ya hace demasiado frío para seguir por las calles. Me llevo una grata impresión de ellas. El sol ya se ha escondido y supongo que mañana volveré a acostumbrarme a ellas. Para ello tengo unos días antes de incorporarme a mi nuevo trabajo, que en esencia es el mismo, pero con nuevos compañeros. Vuelvo a ser novata. Novata en cómo olvidar recuerdos.
Aunque hace bastante que terminaron los parciales y que soy “libre” de
forma mental (ya que sigo con en trajín rutinario de siempre) puedo ser
consciente de que abandoné el blog. Las razones… pues no sé. Quizás fue el no
querer pararme a pensar algo coherente, me pudo el cansancio de llevar demasiado
tiempo centrándome en hacer algo. Esta última semana, aunque tenía la mayor
parte del tiempo libre, no hice nada en concreto pero acabé bastante estresada.
Siempre dispuesta a cualquier plan, o inventando alguno nuevo y
proponiéndolo.
Es curioso, pero ya llevo la mitad (aproximadamente)
del tiempo que me resta en la carrera (ojalá se cumplan mis cuentas, significará
que iré con mi promo xDD) Y ahora, bueno, sé que es algo pronto… pero, ¿que haré
después? No, no me lo toméis a mal. En mis lecturas secretas por los blogs, veo
y leo que aun los que han terminado el MIR no tienen una muy buena idea de lo
que vendrá después. Así pues, ¿cómo me atrevo yo, que soy novata, como aquel que
dice, en esto de la medicina, siquiera a imaginar las posibilidades de futuro?
Pues, realmente no lo sé, pero te lo preguntan. Lo preguntan los familiares (o
en mi caso, directamente fantasean sobre las posibilidades. Ninguna me atrae,
desde aquí lo digo), los amigos de fuera, o incluso los de dentro, vaya, los
propios compañeros… o hasta incluso los mismos profesores (en alguna “práctica”
soltaron la pregunta). De forma sincera diré que hace unos…cuatro años ni
siquiera pensaba en estar en este punto, ganándome el derecho del fonendo. Ahora
sé que no sabria hacer otra cosa, pero a la vez me surge la preguta de sí diria
esto si estudiase otra cosa. Y es más, dentro de unos años, cuando ya me halla
decidido, ¿diré lo mismo fruto de que no conozco nada más o porque realmente me
guste? ¿o no estaré contenta con lo que haga?Ufff, un montón de dudas de las que lo único que sé es que no se solucionarán en uno o dos días, ni tan siquiera en años, pero son de esas cuestiones que gusta plantearse, como una crítica del rumbo que toma la vida. Podría decir que “la vida está llena de elecciones” y
que eso deja poco espacio al arrepentimiento. Ahora, a por los tres años y este
medio que queda. De experiencias, de sonrisas, de problemas, de horas de
estudio, de miles de preguntas, de alguna respuesta, de ilusiones, de
conversaciones, de momentos interesantes, de personas, de recuerdos… De vida,
porque como alguien a quien estimo de sobremanera me dijo una vez… “esta
estación no dura seis años, dura toda una vida”.
Una nota curiosa que recordé el otro día. El día de la presentación de primero, cuando el decano se presentó ante algo más de 200 “flanes” de primero con ilusiones en el salón de actos, hubo un eclipse de sol en ese mismo momento. Las civilizaciones antiguas le daban a estos fenómenos atribuciones mágicas. Me pregunto que querrá decir en nuestro caso.
Hoy tengo poco que decir...
Dijo el tiempo que una nube de apatia se asentaria sobre mí sin dejar espacio a mucho más. Llueve cansancio a oleadas. Veo el mundo como si yo no perteneciera a el. Como el pato de goma que espera que se acuerden de el, aunque sea por poco tiempo.
El tiempo tambien dijo que seguiria soñando contigo, y que alguna vez te sentiria cerca de mi... pero el tiempo no siempre acierta y esta vez se equivocó.
Ahora llegan aires de monotonia que seguiran soplando todo enero y febrero. Y el sol se ocultará timido tras un cristal transparente, que seré capaz de ver, pero no de sentir... como me pasa contigo.
Y solo me quedará entonces mi luna de peluche, a la que cada noche abrazo y utilizo para viajar, allá, arriba, a la Vía lactea, donde me siento cerca de aquellos que tengo lejos, donde es mi realidad la que manda. Donde te tengo secuestrado, junto a tus ojos, para verlos brillar al cerrar los mios.
Porque tengo derecho a soñar, y a sentir envidia de quienes sueñan con los ojos abiertos.
Porque los patitos de goma tambien tenemos corazón y escuchamos el parte del tiempo.
Y ahora es cuando viene la parte central del día. jaja. Cada vez me gusta más este día. Regalos, fotos, abrazos, risas (muchas risas), discursos, fotos, más risas, más discursos, y lágrimas (iban a faltar a la cita) repartidos entre los pasillos de la facultad, el hall (con las poinsetias o flores de pascua, segun gustes), en la calle, y en el restaurante italiano (ummm, pizzaaa)
(amaral _ enamorada)
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